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Mostrando entradas de 2014

La mercadotecnia emocional

He cambiado de panadería (Bueno estrictamente no lo es, aunque hacen el pan en esos hornos tan hermosos y limpios a la vista de todos los ciudadanos, pero se evitan los madrugones y todo el trabajo de amasado, debe ser eso moderno que ahora llaman panificadora o despacho de pan) y eso que el género que sirven es excelente, pero cada vez que compro allí me siento raro.

Está atendida por dependientas (todas mujeres) de diferentes edades. Son amabilísimas y muy agradables, pero...utilizan demasiados sustantivos amorosos para atenderte. Al principio siempre me atendía la misma, una bonita morena más o menos de mi altura, en edad y físico adecuado. ¡Qué queréis que os diga! Uno es hombre (heterosexual para ser más concreto) y se hace ilusiones rápido y, cuando le dicen: "guapo", "cariño" y "cielo" en las tres primeras frases, tiene tendencia a sentirse enamorado.

Sale de allí uno todo contento con su barra bajo el brazo, saltando sobre las baldosas con estilo…

Las libretas llenas y las paredes vacías y frías

A veces olvidamos donde estamos. A veces se nos olvidan las jugadas de la partida y nos vence el contrario aunque hayamos abierto con blancas y tengamos pensada la mejor jugada. A veces la vida se resume en una pared blanca desnuda en la que todavía se pueden apreciar las siluetas que dejaron los cuadros ahora descolgados. A veces aparece una libreta antigua, escrita con pulcra letra de mujer, llena de números que suman jugadas, llena de enrejados encabezados con nombres que un día fueron familiares.Y en la que al final pone: "Nosotros eramos éstos pero nos olvidamos".

Porque hay carreteras que llevan a aldeas desconocidas cuyo nombre es nuestro apodo y al ver el letrero conocemos nuestro pasado y avistamos el destino. Y hay noches que guardamos dentro de un relicario sólo para encerrarlas en un cofre bajo siete llaves. Y hay ilusiones que ya nunca disfrutaremos como la de una casa blanca junto a la playa y tu cuerpo bronceado siempre cerca, y besarte sobre la hierba alfomb…

Al pie de la escalera - Lorrie Moore

Renuncio. Ni siquiera voy a intentar acabarlo. Este libro es un auténtico peñazo. Llevo doscientas páginas y la trama prácticamente no ha comenzado.

La autora utiliza el argumento como excusa para largarnos una filípica, para demostrarnos su capacidad descriptiva, ambiciona tanto enseñar que aburre, como algunos profesores sabios a los estudiantes. Son incapaces de resumir su sabiduría o se ponen nerviosos en clase y al final no comunican.

Esta escritora se enreda entre paisajes, carreteras, casas, cultivos y platos de cocina y así pierden brillo los cuidados personajes, la historia es algo colateral y cada vez que parece que arranca sufre parones inexplicables. Da la sensación de que el éxito se le ha subido a la cabeza y las aspiraciones superan a la propia obra. Incluso me invade la sospecha de que primero ha escrito la historia y luego los alrededores de ésta y se le ha ido la mano de forma suprema.

Se supone que plantea una visitón crítica de la sociedad americana, pero lo hace …

Ilusiones, ilusos e ilusionados

En estas fechas prenavideñas intento evitar el centro, pero a veces no hay más remedio y me veo obligado a mezclarme con esas hordas de gentes corrientes y sonrientes, aparentemente felices e ilusionadas que entran y salen de tiendas cargadas con bolsas enormes, que suben y bajan escaleras mecánicas, que se apretujan junto a las paradas de los mercados y caminan lentamente de lado a lado como si fueran drogados. Intento pasar de largo apresurando el paso, levantando la vista al cielo donde me topo con las bombillas multicolores que imitan a las estrellas, sólo entonces pienso en que quizás debería esforzarme en ser uno más de ellos, recuperar esa alegría momentánea que a veces dan esas pequeñas treguas de la vida.

Le he preguntado a Eutiquio que piensa de ello, que si cree que he perdido mi sitio en este mundo absurdo, si es que alguna vez lo tuve. Y me dice que:

"Por mucho que se persigan no siempre los sueños (ilusiones) se cumplen. Por un soñador (ilusionado) feliz se cuenta…

Ejercicios para olvidar.

"Escribo y enseño para perdurar"  Eutiquio Sobrado
He de reconocerlo. Soy fiel seguidor de Eutiquio Sobrado. ¿No lo conocéis? Un hombre simple que sale a la calle a hablar subido en una caja, a dictar doctrinas con seria y rotunda trascendencia, un sabio poco reconocido pero con muchos adeptos. Yo siempre presto atención a sus consejos, me fijo mucho en sus rimas aunque recita siempre en voz baja, casi casi balbucea. Incluso intento reproducirlas sin conseguirlo para garantizarme el éxito.

Le cuento siempre mis cuitas y siempre aconseja que siga como asceta, como pasmarote o Don Tancredo. Me pregunta siempre si hago ejercicio (cosa que él reprueba) y se preocupa cuando confieso que hago flexiones para el insominio, incluso a veces abdominales. Ajusta los diafragmas de sus anteojos y atraviesa mis rendijas buscando signos de locura, me toca los músculos y el pelo rapado, susurra en voz baja si he visto "Taxi driver", pero se relaja al no notar la cresta de cheroke…

Ojalá nos perdonen - A.M. Holmes

La verdad es que después de acabar esta novela, no tengo clara mi opinión. Sobre todo porque no acabo de entender el mensaje que pretende transmitir la autora... probablemente es porque no lo hay y se trata de un simple ejercicio de descripción. Pero no de descripción paisajística (de la que carece bastante. Tampoco la precisa), se trata de descripción de trastornos, de desórdenes (sobre todo mentales), porque esta historia es la de un trastornado o de muchos y yo me siento capaz de identificarlos a todos, pero no consigo etiquetarles ninguno de los diagnósticos adecuados. Ninguno de los personajes tiene ni gota de coherencia, son todos ellos totalmente delirantes, excesivos, desmedidos y eso se transmite de forma constante a la acción que resulta vertiginosa, de locura, tan acelerada y original que acaba perdiendo credibilidad. Ninguno parece sano pero ¿quién puede acreditarlo hoy en día? La misma credibilidad y coherencia que le falta a algunos de los personajes, especialmente en l…

Verbalizar las emociones

"La única verdad que sé de verdad es que los humanos me acechan"("La ladrona de libros")
Todo el mundo tiene voz, todos tienen derecho a ser escuchados, pero también tienen derecho a callar, a no poner de manifiesto lo que piensan y, por supuesto, a discrepar, abierta o silenciosamente.

Todo eso lo pienso mientras a algún imbécil se le ha ocurrido una nueva proclama televisiva: "Verbaliza tus emociones".

Casi nunca veo ese engendro y mucho menos determinados canales repletos de soflamas y consignas. No les basta con intentar manipular lo que opinas, ahora quieren monopolizar lo que sientes. Insisten en utilizar palabras supuestamente bonitas, en rizar el rizo con los eslóganes, pero a mí no me engañan, los que esto escriben (porque esto lo hace un equipo tras mucho parlotear, analizar gráficas de mercado, deducir tendencias de altos y bajos) no tienen ni idea de qué hablan, sólo saben encadenar palabras sin significado, lo hacen por encargo.

Porque mucha…

La imposición del "buenrrollismo"

Reconozco sentirme sorprendido ante la frecuencia con la que se contagia el síndrome que yo he venido a denominar: "buenrrollismo". Este grupo de patologías, que se comenzó a desarrollar en los setenta en los "happenings" de los "hippies", ha ido calando progresivamente en todos los estratos sociales hasta convertirse en un estado patológico manejado y dirigido por la superioridad.  Los dirigentes antiguamente se limitaban a mandar, a imponer sus leyes a base de órdenes, amenazas y sentencias penales. Hoy hacen lo mismo, pero para disimular, frecuentemente dejan hacer, utilizan una actividad, afición, o similar como un signo inequívoco de bondad, de falta de malos pensamientos. La regulan mediante una normativa y ofrecen a sus usuarios ese marchamo de calidad que da, por ejemplo, ir en bicicleta, tener un animal de compañía o celebrar de forma ruidosa algún acontecimiento.
Así, sin darnos cuenta, ponen etiquetas (los periodistas y publicistas también). D…

El secreto de Christine - Benjamin Black

Confieso mis reticencias ante el "alter ego" de este autor. Leí una novela de John Banville y no me acabó de llegar, muy buenas palabras pero poca emoción. Para postre ha sido muy laureado y todo ello no ha contribuido nada más que a aumentar mis suspicacias.

Todo lo contrario con lo que me sucede con Benjamin Black. Llevo dos libros de este autor de novela negra y tengo que declarar sin ningún tipo de vergüenza que ahora mismo, ocupa un puesto en el pedestal de mis adorados de este género. No me extaña que se haya atrevido a emular a Raymond Chandler y recrear a Phllip Marlowe en una de sus más recientes novelas: "La rubia de ojos negros".

Me puse con este libro con ánimo destripador, inicialmente no me acababa de meter en la trama, al personaje protagonista lo veía como otro más de esos individuos llenos de problemas personales, ciertamente inestables y, sobre todo, borrachos, en los que parece difícil que les cuadre la capacidad para la investigación y mucho me…

Lost in music - Giles Smith

Salvo honrosas excepciones todos los libros sobre música o escritos por músicos me decepcionan. Como el excesivamente valorado "Cosas que los nietos debieran saber" de Mark Oliver Everett que algunos han vendido como obra maestra y que a mí sólo me parece una pueril autobiografía de alguien al que frecuentemente hay que atornillarle las bielas. De hecho, por culpa de ese libro he tomado cierta distancia sobre la carrera de este músico que antes me encantaba. Y es que casi siempre es cierto lo de: "Zapatero a tus zapatos".

La mayoría de los libros sobre música están llenos de anécdotas superficiales y algunos como éste solo utilizan la música para largarnos una nada interesante autobiografía. Básicamente se trata de compartir la frustración de su falta de éxito en lo discográfico, y como no se han comido un rosco como músicos lo intentan (y lo consiguen) escribiendo sobre ello. Mira que lo siento, porque lo compré (yo siempre los compro) con ilusión, con ganas,…

Los dos bolsos

Observo como cada vez con mayor frecuencia muchas personas (mayoritariamente mujeres) llevan de forma rutinaria dos bolsos. Me entra la curiosidad por saber los motivos porque a simple vista le veo muchos inconvenientes. ¿Son realmente necesarios? ¿Tienen que cargar obligatoriamente con tantos objetos como para necesitar dos receptáculos para ellos?

Supongo que me llama la atención porque tengo tendencia a llevar todo en los bolsillos permitiendo que protuyan de forma exagerada y poco elegante de la superficie del cuerpo. Supongo que muchos de estos "bihandbaggers" lo hacen por motivos estéticos. Probablemente intenten evitar que se les deforme el cuerpo de esos vestidos ajustados y con pocos bolsillos que se llevan ahora siguiendo la dictadura de poderes fácticos ocultos que mandan sobre las figuras, vestidos, bolsos y tamaño, número y capacidad de los bolsillos (sobre todo sobre estos últimos).

Muchas veces el segundo bolso es una fiambrera de esas modernas que a mi me p…

Bullet Park - John Cheever

Estoy seguro que más de una vez fue considerado candidato al Nobel. Supongo que duró muy poco en las listas, no creo que lo consideraran por asuntos diferentes a su escritura. Durante un tiempo se le fue la mano con la bebida, quizás también con otras cosas. Igual tras algunas malas críticas a este libro suyo, empezo a parecerse a sus personajes y se dió cuenta que era más martillo que clavo.

John Cheever tiene el poder de las palabras sencillas y de las historias simples y aplastantes como losas. Emplea la mirada atónita de los adultos, la escéptica de los viejos y la crítica de los jóvenes Frecuenta las frases cortas, sin apenas comas. Cada una es un pensamiento. Sus párrafos suelen ser largos, cada uno es una situación. Usa poco los diálogos, los sustituye por monólogos directos del cerebro a la pluma. A veces esos monólogos proceden de los protagonistas en primera persona y otras de un narrador ficticio como aquellos que antiguamente introducían las películas usando una vis…

Delicioso suicidio en grupo - Arto Paasilinna

A mi "alter ego" le encanta este finlandés. Me dice que ha leído: "El bosque de los zorros" y "El mejor amigo del oso" y que con ambos ha pasado unos ratos excelentes gracias a este escritor ocurrente, crítico con las formas sociales y "tics" de la "moderna" sociedad nórdica. Me dice también que es de esos escritores con los que te sueles reir (incluso a carcajadas) con algunas de sus historias que llevan al borde de lo absurdo situaciones que se asemejan mucho a nuestras estupideces cotidianas.

Estoy de acuerdo en casi todo salvo que esta novela me ha hecho reir muy poco, quizás sonreir. Seguramente es el tema, que es muy serio, quizás es que desde el principio es previsible que la cosa no acabe en tragedia. Indudablemente interviene mi visión personal sobre las intenciones autodeletéreas. Y es que siempre molesta que se mencione "la soga en casa del ahorcado".

El libro se lee fácil, mantiene muy bien el interés, el desarro…

Soy del Celta ¿Y qué?

democracia.
(Delgr. δημοκρατία). 1.f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. 2.f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
Digamos de una vez la verdad. No nos gusta la democracia. Es un modo de gobierno injusto. ¿Cuál es el problema? Muy sencillo. No sabemos quién es el pueblo, ni cuáles son las fronteras que lo circunscriben. No sabemos lo qué son los votos. No entendemos que las mayorías no tienen porqué tener la razón, que sólo se debieran utilizar los votos para entendernos, para que los que hacen más bulto comprendan que hay otros más pequeños y que (merecen) hay que protegerlos.

Porque el pueblo, a veces, no es más que una horda que se reúne bajo un bonito estandarte alrededor del que todos se sienten mejores. Y a base de gritos, de canciones y festejos, de exhibición de símbolos de hermandad, hace una demostración de fuerza e impone su pensamiento avasallando y arrinconando a los que se atemorizan fácil y no expresan sus pen…

Cuentos completos V - Philip K. Dick

Philip K. Dick es un clásico de la ciencia ficción, su reputación creció de forma exponencial entre el gran público tras la adaptación al cine de algunos de sus relatos. Tiene gracia, mi aproximación más cercana a su obra ha sido el excelente libro de Michael Bishop "La ascensión secreta (Llorad, Philip K. Dick ha muerto)", porque salvo error o laguna mental, no había leído nada de él, aunque todo lo suyo me suena ("¿Es grave doctor? No, esa pérdida de memoria es purificante y protectora. ¡Gracias!").

Esta recopilación de relatos me ha llegado de prestado de alguien que conoce su obra de cabo a rabo y ha sido muy acertada. Es algo irregular, incluso un poco repetitiva en cuanto a su línea argumental. En realidad, la mayoría de los relatos son ideas, esbozos, probaturas de las que luego sacar algo.

Mientras los iba leyendo he confirmado que este hombre ha sido ampliamente plagiado en los argumentos cinematográficos. Todos los cuentos parecen haber sido llevados a l…

Calle de las Tiendas Oscuras - Patrick Modiano

El protagonista de esta novela no sabe quién es. Ha perdido sus referencias vitales, pero quiere vivir y se empeña en recuperarlas. Probablemente un error. Seguramente no lo necesita. A veces me planteo que sería mejor olvidarlo todo periódicamente, así nos podríamos volver a ilusionar con cosas pequeñas (o grandes) como si las viéramos o viviéramos por primera vez. Seguramente eso es bueno y podríamos ser más felices sin los recuerdos y rencores del pasado.

Esta novela ha sido calificada por algunos como novela negra. Supongo que por su ambiente, por su título y por la falta de luminiscencia que produce la falta de memoria. En absoluto lo es, si alguien espera una exploración detectivesca que lo olvide. Esta novela es sobre la búsqueda diaria de la propia personalidad, pero en este caso elevada a la máxima potencia, la recuperación del pasado y con ella la reconstrucción del rompecabezas humano.

El protagonista anda tan despistado que cree ser varios personajes (eso nos pasa a mucho…

Formas breves - Ricardo Piglia

Este libro no es una novela, tampoco es un ensayo, ni una biografía, y mucho menos un manual. En realidad es un bloc de notas. Pero ¡qué bloc de notas! Se recopilan relatos, ideas, frases, fragmentos de charlas, conferencias, citas de autores relevantes. Así se va conformando una recopilación bien pensada y documentada, sobre qué es escribir y cómo y porqué se hace. Demuestra como en una simple frase se encierra un relato. Plantea el problema como un profesor de matemáticas, nos indica las fórmulas necesarias para obtener las millones de soluciones que suelen estar simplemente en la cabeza de los lectores. Un secreto desvelado. Leer no da siempre el mismo resultado, las historias no tienen soluciones unívocas.

Se lee rápido y fácil. Yo lo he hecho en un viaje en tren desde Galicia. Queda sembrado de esquinas dobladas y rayaduras de lapicero, y ahora lo tengo apoyado en la mesita junto a la cabecera, amontonado sobre otras obras de referencia que utilizo como medicamentos las madrugad…

¿Telepatía? ¡No, gracias!

Un periódico local  (y algunos lo difunden con orgullo por la red)  informa que unos científicos han conseguido comunicar dos cerebros a 7.000 kilómetros de distancia. Se han dicho algo tan importante como: "¡Hola!".

A mí este tipo de noticias me producen espanto, escalofríos y temblores. Me las tomo como señales de un futuro próximo espeluznante, en el que el contacto entre humanos se verá sustiuido de forma definitiva por la comunicación mediante sofisticados aparatos, probablemente algunos implantandos en el interior de nuestra cavidad craneal. Aunque los periodistas señalan textualmente que: "El estudio, financiado por Starlab Barcelona, logró la transmisión consciente de información entre dos cerebros humanos a través del cuero cabelludo, sin necesitar la intervención del sistema motor o los sistemas sensoriales periféricos."

Los científicos insisten en que es un gran avance: "El equipo de científicos asegura que el éxito del experimento abrirá nuev…

D de Deuda - Sue Grafton

Para airearme entre tanto escritor sesudo, frecuentemente recurro a la novela negra. Esta vez le ha tocado a esta autora de historias detectivescas cuya mayor originalidad es recurrir a una letra mayúscula para dar el título a cada una de sus historias. Hace años ya había leído "C de cadáver" y no dejó mucho poso en mí. Recuerdo que pasé unos ratos entretenidos y poco más.

Todas las novelas están protagonizadas por la misma detective (Kinsey Millhone). Esto tiene la gran ventaja de que la autora no se ha de esforzar en crear una personalidad, un presente y un pasado para la protagonista. Eso suele dar muy buenos resultados en la literatura de evasión. El escritor va directo al meollo del argumento y éste puede crecer de forma vertiginosa. Este no es el caso de esta escritora que recurre de forma continuada a los mismos recursos literarios en todos los capítulos. Nos pone en situación, nos describe el estado de ánimo de la protagonista (en primera persona), se pone tibia de …

La insoportable levedad del ser - Milan Kundera

A ésta le tenía ganas. La empecé hace años (cuando salió) y la abandoné afectado de empacho de palabras. Una empanada mental que me impedía tomar el hilo del argumento. Era otra época, era otra persona la que lo intentaba, alguien que todavía creía en espejismos, más iluso pero excesivamente temeroso. Normal que no lo entendiera.

Lo volví a intentar varias veces con el mismo resultado. Me daba pereza. Cada vez que oía hablar de ella rememoraba ese gusto empalagoso. Todo el mundo daba por supuesto en las tertulias que yo la había leído y he sido interrogado varias veces sobre ello. Por supuesto... He mentido al no reconocerlo. He dado mi opinión de forma general como hace un pitoniso al ser consultado o como cuando, para ligarte a una desconocida, te haces el psicoanalista.

Ahora ya puedo opinar. Me ha gustado su lectura, incluso la he disfrutado, pero con el paso de los días, me ha ido invadiendo la sensación de que era un producto no natural, manufacturado cuidadosamente …

Solaris - Stanislaw Lem

Después de ver dos versiones cinematográficas de esta novela, no pensaba leerlo. Ninguna de las dos me pareció notable y eso condicionaba mi acercamiento a la versión en papel y letras. Seguramente la lectura de la crítica en un blog que me merece confianza (sencillamente porque saca la hoz cuando lo cree conveniente sin tener en cuenta nombres, recomendaciones y papeles) me ayudó a decidirme.

Mis prejuicios peliculeros eran injustificados. Sencillamente los directores y actores no estuvieron acertados en recrear el imaginario que produce la lectura. La influencia de "Alien" se deja notar demasiado (por lo menos en una de ellas), inclinándose las películas hacia el terror y el misterio más que hacia al meollo de la novela, mucho menos comercial, por supuesto.

Porque el argumento, sólo utiliza el futuro y la ciencia como pretexto. Nos habla de nuestros secretos fantasmas interiores agazapados entre los recuerdos y lo aterrador (pero esperanzador) que puede ser verlos aflorar…

Lecturas veraniegas. Haciendo el badanas

No me gusta el verano. No me gusta la playa. No me gustan los turistas.

Por eso, cuando llega Agosto, me encierro en casa, me paso el día en calzoncillos blancos estilo "pelendras" (así lo decían en mi casa, pero el diccionario aclara que es "pelendre" o "pelandrán". Siendo sinónimos: badanas, baldreo, bandallo, fargallón, torgallo, zalapastrán y zampallán. ¡Tomen nota señores y señoras!). No salgo a la calle más que para lo imprescindbile y mi única actividad (como me falta energía sexual para dedicarme sólo a tocamientos impuros) es leer hasta las etiquetas de la ropa.

Esta primera quincena de mes me he tragado sin pestañear seis libros. Como me va a costar hacer la reseña de todos y cada uno de ellos, les voy a dedicar un breve resumen y me explayaré próximamente con algunos de ellos.

"El lémur" de Benjamin Black. Una novela negra escrita por el alter ego del recientemente premiado John Banville. Sinceramente, el que un escritor con prestigio…

Winesburg, Ohio - Sherwood Anderson

Este escritor tiene una muy buena reputación. Ha sido calificado como maestro de otros autores consagrados. Y eso es un gran halago. De los maestros muchas veces no conocemos ni el nombre, solo notamos su influencia y éste parece ser el caso.

Esta obra es una recopilación de historias de los habitantes de un pequeño pueblo americano unidos por el hilo conductor del reportero del periódico, un jovencito que se está asomando a su propia vida viendo la de los demás.

En realidad (para mí) se trata de un relato autobiográfico. El autor querría hablar de si mismo pero no se atreve. Lo hace desde la periferia, no desde el centro, se hace el observador, pero en realidad deja constantemente una segunda historia en la trastienda.

Su mirada se extiende desde abajo en ascenso, cuesta arriba, intentando llegar a la cima de la madurez, convencido de que vale la pena el esfuerzo sólo por ver el valle que hay abajo. Por eso, pese a lo real, cercano e incluso crudo de algunas historias, siempre hay u…